Dos factores han fortalecido el
proceso de apertura internacional de los mercados. Por una parte,
las negociaciones alcanzadas con la firma del Acuerdo de la Ronda
Uruguay que dio origen a la Organización Mundial de Comercio
(
OMC), y por otra parte el cambio tecnológico radical
impulsado por las llamadas nuevas tecnologías lo cual dio
origen a la
tecnoglobalización.
En primer termino esta el impacto decisivo de la OMC la
cual fijó las pautas para la negociación conducentes
a la unificación de los mercados mundiales, liberando el
comercio mundial a través de la supresión de las
barreras al comercio, tanto arancelarias como pararancelarias,
y estableciendo reglas y procedimientos claros para la solución
de conflictos comerciales.
Igualmente el acuerdo de la OMC permite la negociación
de tratados regionales y bilaterales entre los países miembros,
como es el caso del Tratado de Libre Comercio (NAFTA por
su sigla en ingles) entre Estados Unidos, Canadá y México,
el proceso de negociaciones para la formación un Area de
Libre Comercio de las Américas (ALCA) y los esfuerzos
por conformar un bloque comercial único Suramericano a
través de un acuerdo entre el MERCOSUR y la CAN,
sin mencionar el acuerdo de los países de la Cuenca del
Pacífico (APEC) y la consolidación de la
Unión Europea (UE).
En segundo termino esta la tecnoglobalización que
señala el carácter internacional de la Investigación
y el Desarrollo Tecnológico (I&D) y la innovación.
La internacionalización de la tecnología
es por tanto una parte importante y fundamental de la tendencia
actual hacia la globalización de la economía. La
globalización, la cual incluye inversiones entre países,
producción, mercadeo y comercio, influye fuertemente en
el patrón de desarrollo de la tecnología en el orden
internacional.
La tecnoglobalización resalta las condiciones especiales
que juega el desarrollo científico y tecnológico,
así como la investigación, en el nuevo entorno internacional.
Esto lleva implícito, por una parte, que la autosuficiencia
de las naciones ha dejado de ser relevante en las presentes circunstancias
de interdependencia entre los países, y por la otra que
las empresas se tienen que confrontar con nuevos patrones de gestión
y administración que les permitan la suficiente flexibilidad
para adaptarse a los permanentes ajustes en los mercados, pero
muy especialmente a los rápidos cambios tecnológicos.
En este proceso no puede desconocerse la decisiva influencia
de los Programas Nacionales de Competitividad y las
políticas de ciencia y tecnología aplicada por
varios países industrializados y en desarrollo, como apoyo
a la reestructuración, rehabilitación y ajuste estructural
de los sectores manufactureros en recesión, así
como de apoyo al nuevo tejido productivo que estaba creándose
en torno a las llamadas nuevas Tecnología de Información
y Comunicaciones (TIC).
En resumen, las nuevas tendencias que aparecen en el desarrollo
mundial se caracterizan, así:
Globalización, tanto de los mercados y su especialización.
Las empresas buscan llegar a todo el mundo, y al mismo tiempo
adaptarse a las condiciones específicas de cada región.
La producción se caracteriza por la flexibilidad, modularidad
y adaptabilidad, tanto en relación con el tamaño
y características de las unidades productivas como de las
instituciones, los mercados y los servicios. La descentralización
e integración de sistemas y redes inter-empresariales,
la existencia de estructuras participativas con énfasis
en lo horizontal más que en lo vertical.